miércoles, 27 de abril de 2011

LA PIRAGUA.... “UN RECUERDO DE JOSE LUCANO RODRIGUEZ”

Me contaron los abuelos que hace tiempo, los mares, los ríos y las calles de Colombia se volvieron a  mezclar  con  sangre de presuntos culpables y de inocentes, digo volvieron porque los relatos se remontan en mi memoria a la época del descubrimiento, conquista, colonia, esclavitud, etc.
Me contaron los abuelos que hace tiempo navegaba la sangre en las calles, de pueblos, que de la noche a la mañana salieron del anonimato y fueron invadidos por gente extraña, con vestido de paño negro como la noche y sombrero , además del rostro tatuado de maldad haciendo juego con el bigote de macho, con revólveres y machete envainado  al cinto no para ser utilizado en la labores campesinas sino, para destajar al vecino, al compadre, al paisano que aunque no habían peleado entre sí, se ordenaba hacerlo, pero cuidándose de preguntar porque, me contaron los abuelos que hace tiempo, los pueblos se convirtieron en tierra de “naide, pos su merce, por acá no se asomaba naide sino cuando sucedió no se qué, y  mataron a un señor de la capital dizque por que iba  a ser presidente, y todo se golvió matanza, hasta mi compadre consiguió empleo en el municipio, cómo manejador de las volquetas” , ese era mi suegro José Lucano Rodríguez Lima , hijo mimado de una familia prominente de Dolores Tolima, pero recién casado con una mujer de las que uno llama de armas tomar, que deseaba era un esposo echao pa´lante  y él  ni corto ni perezoso, coqueto y  además de enamorao, había conseguido un ”excelente” trabajo, nada más y nada menos que  con el municipio, conduciendo una volqueta, lo que él nunca se imaginó fue que en la época  del 48 y comienzos de la década de los 50, su oficio además de transportar enseres o materiales de construcción , sería el de ayudar a recoger y apilar cadáveres, de niños, niñas e incluso familias completas asesinadas, aparentemente sin motivo ni causa e incluso transportarlas al cementerio o fosa común, asignada por el alcalde, mi suegro era de filiación política liberal me imagino que el alcalde también, o sino deduzcan ustedes, el trabajo era jornada continua, transportando volqueta das de cadáveres.
Me contaron los abuelos que hace tiempo, las distancias entre los territorios se acortaron, la emigración no tenía otro objetivo sino defenderse, buscar refugio , era más seguro a veces ir a pie de un sitio a otro que en carro y si lo hacía no era seguro emitir ni un quejido, la noche se convertía en el camuflaje perfecto, el vecino se podía ver de día, pero no se aseguraba si anochecía, mucho menos si amanecía pero si usted, se iba a ir no le podía decir ni a su mujer, el miedo arruinó familias y vecindades, todos eran enemigos de todos, no se podía confiar en nadie, las mujeres se armaron, pero de valor para no dejarse intimidar ni vencer por la viudez, la soledad y  la tristeza de no poder enterrar a sus esposos, esposas, hijos, hijos, papá, mamá u otro familiar, al tener que huir o  lo peor no saber nada de ellos, los famosos desaparecidos, aún hoy se están buscando y reencontrando familias.
Me contaron los abuelos que hace tiempo navegaba el poder en traje negro llamados “cóndores” (léase cóndores no entierran todos los días. Gustavo Álvarez Gardeazábal) des pues se adueñaron de las tierras abandonadas y  arrebatadas por el miedo, cualquier parecido con lo de hoy no es coincidencia estas no existen, es…solamente crónica de una injusticia anunciada.
Recuerdos…  Ymes/11

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